Un
escultor moldeó dos figuras con la arena de la playa, dos apuestos príncipes
que fueron admirados por cuantos se acercaron por allí durante el día.
Al caer
la noche, viéndose solo y tan cerca del mar, uno de los príncipes empezó a
lamentarse, muerto de miedo. El otro trató de animarle asegurándole que el agua
no iba a llegar hasta ellos y que seguirían intactos al día siguiente. Pero
nada de lo que dijo pudo aplacar la creciente ansiedad del príncipe temeroso,
que al poco empezó a sollozar.
Al
notar su rostro reblandecerse con las lágrimas su angustia se hizo aún mayor y
su llanto más copioso. Lloró durante horas y cuanto más lloró más se deshizo.
Al día
siguiente los visitantes sólo pudieron contemplar la figura de un bello príncipe
junto a un montoncito de barro.
Si temes sin razón acabarás por ser víctima
de tu propio miedo.
A sculptor modelled two figures with the
sand of the beach, two handsome princes who were admired by those who came by
during all day.
At nightfall, feeling lonely and so close
to the sea, one of the princes, scared stiff, started to moan. The other tried
to reassure him that the water was not going to reach them and that they would
be intact the following day. But nothing of what he said could calm the fearful
prince down and he soon started to sob.
Feeling his face softened by the tears, his
anguish intensified and his crying became heavier. He cried for hours and the
more he cried the more he dissolved.
The following day visitors could only see
the figure of a beautiful prince beside a heap of mud.
If
you dread without reason you will be a victim of your own fear.
Copyright © Jose Felix Mendez 2014
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