domingo, 12 de julio de 2026

¡Ayuda!

Iba a cumplirse un año desde que se dirigiera al vacío oscuro de la sala de butacas por última vez. La insospechada tristeza que le inspiraba aquel día se le había apaciguado y dolía sólo a coletazos caprichosos de una memoria cada vez más remolona y tramposa que le engatusaba con recuerdos dulzones de su infancia cada vez que se atascaba en olvidos más recientes y dañinos que extendían el caos alrededor con constantes errores y torpezas. Por eso mismo se habia impuesto un silencio de más de diez meses; con la esperanza vana de alcanzar un momento de paz donde poder guarecerse.


Hace un par de días me he percatado de que las visitas a este blog se han disparado y son casi constamtes. Hace años esto me habría inundado de una ilusión casi irracional por alcanzar público y aceptación suficientes para poder dedicarme a escribir y olvidarme del trabajo que me costea la vida. Bien consciente hoy de que mi deseo no es más que una quimera, afronto este repentino crecimiento con mucha cautela y algo de responsabilidad. En primer lugar, ¿cómo he de saber si estas son visitas reales y no artificios creados en algún nudo de la Red? Por otro lado, si en verdad estáis ahí, si algo de lo que  habéis leído os ha resuelto alguna duda, servido de consuelo o animado el humor, ¿no habré de seguir tratando de seros útil? En este punto reclamo vuestra ayuda. Comentad para saber que sois reales, preguntad, sugerid, orientadme por si he de seguir.

Me pareció escuchar un murmullo de aprobación justo antes de que el foco volviera a apagarse sobre mi cabeza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario